Hasta ahora, en nuestra serie «Cómo hacer frente al calor en la construcción», hemos analizado el uso de soluciones de sellado y adhesión en climas cálidos, hemos visto cómo evitar fallos en los suelos en zonas expuestas a temperaturas extremas, hemos profundizado en las soluciones de protección contra incendios y, ahora, ¡analizamos los materiales de construcción diseñados para mantener el calor fuera y el frío dentro en verano, y viceversa en invierno!
Si se inicia un proyecto desde cero, tener en cuenta los materiales de construcción que se utilizan podría influir considerablemente en la eficiencia, el ciclo de vida y la sostenibilidad de una obra.
La construcción orientada a la eficiencia es un elemento clave del Pacto Verde Europeo, y existen numerosos materiales de construcción que favorecen una mayor eficiencia energética —en concreto, reteniendo el aire caliente en el interior y evitando que entre el aire frío durante los meses de invierno, y reteniendo el aire acondicionado en el interior y evitando que entre el aire caliente durante los meses de verano—. Uno de estos materiales son los encofrados aislantes de hormigón, conocidos como ICF por sus siglas en inglés.
Una de las ventajas de utilizar ICF es que ofrecen un rendimiento superior en lo que respecta a los puentes térmicos, lo que se traduce en temperaturas uniformes en toda la estructura, con menos corrientes de aire y menos zonas frías o calientes, garantizando así la comodidad de los ocupantes independientemente de la temperatura exterior.
Las estructuras de construcción de ICF son edificios ecológicos y sostenibles que, a menudo, cumplen los requisitos para obtener la certificación LEED y ofrecen niveles de aislamiento y estanqueidad propios de la normativa Passivhaus. Esto permite a arquitectos, ingenieros y diseñadores crear edificios más eficientes, sostenibles y con un valor duradero.
Algunos ICF, como los que comercializa la marca Nudura de Tremco CPG, están fabricados con EPS, un material compuesto en un 98 % por aire, lo que significa que es 100 % reciclable. Con el respaldo del Building Research Establishment, el EPS ha obtenido la calificación medioambiental A*, una clasificación muy codiciada por muchos productos de la construcción.
En el caso de los edificios ya construidos, existen materiales de construcción que pueden incorporarse para mejorar la eficiencia energética y favorecer el confort en el interior de la vivienda, independientemente de la temperatura exterior.